¿Por qué hago lo que hago?

Todo empezó cuando un día mi mamá me pidió dinero prestado para pagar la mensualidad de su coche. Yo nunca había sido una compradora compulsiva, ni derrochadora así que tenía un dinerito guardado cuando eso pasó y le pude prestar.

Con esa situación, mi cabeza empezó a pensar a mil kilómetros por hora: Mi mamá siempre trabajó, es maestra de educación preescolar. Mi papá se hacía cargo de todas las cosas de la casa. Ella pagaba nuestras clases extra, como el ballet, el karate y demás. Entonces, ¿dónde está todo el dinero que ella ganó los pasados 20 años?  Que cuando se divorció no tenía ni un peso.  Dejó de trabajar por gusto para trabajar por necesidad y, como todas sabemos, el sueldo de maestra no suele ser el mejor.

¿Qué hizo mi mamá con todo su dinero? ¿Qué estoy haciendo yo con mi dinero?

Cuando eso pasó, yo llevaba poco más de 10 años trabajando.  ¿Qué estaba haciendo yo con mi dinero?

Esa pregunta no dejaba de darme vueltas en la cabeza.  De repente, al tiempo, me quedé sin trabajo. Y cuando eso me pasó, de alguna manera tenía un fondito que podía usar para mantenerme, pero solo por un tiempo muy corto. Mi problema fue que comencé a vivir de la tarjeta de crédito pues ya nunca encontré trabajo. De hecho, esa situación me orilló a trabajar en otras áreas completamente distintas a las que había estado trabajando y los derroteros de la vida me llevaron a descubrir mi vocación ayudando a las personas a crear patrimonio. Intentando convencer a las mujeres que nosotras tenemos un gran poder económico. Que somos responsables de mucho dinero, aunque a veces no lo ganemos y que podemos y debemos educarnos financieramente.

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Hace casi 10 años que comencé en este camino de las finanzas personales. Primero las mías, luego, dándome cuenta de lo mucho que había que aprender para poder compartir con otras personas y a transmitir para ser escuchada.

En mi propia vida, así como en la de mi mamá, descubrí que… príncipe azul o no, nosotras necesitamos construir patrimonio. Necesitamos cuidar nuestro dinero, por nuestro bien y por el bien de nuestros hijos. México, y me atrevo a pensar que Latinoamérica también, es un país lleno de jefas de familia, de madres solteras que todos los días salen, de sol a sol, para poder alimentar a sus pequeños. Así que con más razón mi vocación encontró sentido.

Mujeres, el dinero es un instrumento de poder, es una herramienta para el bienestar, es una semilla para el futuro. No estemos peleadas con él (aunque sea masculino jeje) y busquemos maneras de hacerlo crecer. ¡Por nuestro bien!

De nuevo… ¡Mujeres, recuerden que príncipe azul o no, nosotras necesitamos nuestro patrimonio!

Hagamos comunidad. Cuéntanos por Facebook o twitter ¿qué haces tú para cuidar tu dinero? A lo mejor, lo que nos compartas le sirve a alguna otra mujer.  Una mujer sola puede hacer la diferencia, pero juntas podemos estremecer al mundo.

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